Puerto Casado: del tanino a la Secta Moon. Historia de una lucha por la dignidad


La historia de Puerto Casado es la de un pueblo que trabajó en la extracción de tanino durante más de un siglo a costa de mucho esfuerzo. Cuando hace algo más de una década se decidieron los propietarios de Puerto Casado S.A. a abandonar estas tierras que ilegalmente ocupó su emprendedor hace 130 años, lo hicieron una vez más sin contar con las gentes que viven en este territorio. La venta de 500.000 has a la coreana Secta Moon, de presencia mundial, provocó la definitiva reacción de un pueblo harto de ser meros espectadores de los juegos de poder que se libran en Asunción entre latifundistas y funcionarios gubernamentales. Es una historia larga y compleja que intentamos resumir a continuación.

 

Conocimos Puerto Casado a través del libro Caminos de Agua de Román Morales en el que relata su paso por este lugar en plena ebullición de un conflicto que no está acabado, pero que va recogiendo sus frutos. Casado, con 6.000 habitantes y a la orilla del río Paraguay, giraba en torno a una fábrica que ahora está en ruinas y que guarda la dolorosa historia de un pueblo sacrificado por más de cien años.

Para poner en antecedentes acerca de la historia de Puerto Casado, creemos que lo mejor es remitirnos en parte a lo escrito por Morales durante su viaje a remo uniendo las tres cuencas fluviales en solitario durante dos años y medio.

[…] La historia contemporánea del Chaco paraguayo pasa por la controvertida figura del inmigrante español nacido en Palencia en 1833, Carlos Casado del Alisal, un tipo tan glorificado como empresario, como denostado por la clase trabajadora. Con sólo veinticuatro años, el hombre había desembarcado en Buenos Aires dispuesto a aprovechar las oportunidades de una Argentina de promisión en la que casi todo estaba por hacer. Y bien que las aprovechó: en tan solo ocho años, Carlos Casado ya era dueño de una entidad financiera que llevaba su propio nombre y que más tarde vendería al Banco de Londres. Bien capitalizado, se dio a la labor de desarrollar el llamado Ferrocarril Oeste Santafesino para dar salida al cereal de aquella provincia hasta los embarcaderos del río Paraná. Entre sus logros está el ser el responsable de la primera exportación de trigo hacia Europa, seis veleros de ultramar que en 1878 zarparían del puerto fluvial de Rosario con destino a Glasgow cargados con cuatro mil quinientas toneladas de cereal, un hecho auroral que convertiría posteriormente a Argentina en el tan mentado “granero del mundo”. El palentino era ya una especie de monarca de las finanzas y reconocido prototipo de empresario emprendedor. Pero no se detendrían ahí sus ambiciones económicas, pues el Chaco paraguayo, tierra de indígenas inconquistados, poseía un recurso natural de creciente importancia en la industria mundial, un árbol de madera inquebrantable que generaría el más importante ciclo económico de la región: el árbol de quebracho (Schinopsis balansae). […] Carlos Casado adquiriría entonces cerca de seis millones de hectáreas “fiscales” en el Chaco paraguayo para explotar los quebrachales […]

Las leyes agrarias de la época impedían tal acumulación de tierras por parte de una sola persona o empresa, pero el avispado empresario se las arregló a través de terceros para ocupar una cuarta parte de la extensión total del Chaco.  Como se indica en el libro La lucha de la tierra en defensa de la vida, el pueblo Maskoy frente a Carlos Casado S.A., tal adquisición se realizó a través de 28 escrituras públicas y sorprendentemente, entre enero y octubre de 1886 Carlos Casado consigue titular a su nombre el 98,8% de la superficie total adquirida, lo que da una idea de la especulación que se tramaba en los despachos oficiales durante la venta del Chaco en aquella época.

[…] Como propietario supremo entendió que no sólo la tierra era suya, sino que también le pertenecían  las poblaciones indígenas que quedaban dentro de su inmensa propiedad. Tierra y propiedad son para los indígenas de América dos asuntos antitéticos: como tal, la propiedad individual sobre la tierra no existe; la tierra es un concepto, digamos, filosófico y plural,  donde lo comunitario se une a lo sagrado. En un principio a Casado no le hizo falta traer hacheros afuerinos para tumbar los árboles. Bastaba con forzar a los indígenas: o trabajaban en los obrajes o salían de “su” propiedad a golpe de fusil […]

En esta situación, los indígenas Maskoy que habitaban los quebrachales y el entorno de la fábrica de tanino, eran explotados y pagados en bonos canjeables en los almacenes que regentaba la empresa, en los cuales no podían adquirir muchos productos de primera necesidad y los que adquirían lo hacían a un precio elevadísimo. Hay también casos documentados en los que la empresa pagaba a los trabajadores dándoles 10 litros de caña (la bebida alcohólica nacional) introduciendo su consumo entre la población y haciéndoles dependientes del inhumano trabajo. Fueron ellos la semi-esclava mano de obra que sirvió para transportar y acomodar las durmientes del tren que se iría introduciendo Chaco adentro en busca de nuevos quebrachos, y que significó el secreto del éxito de la compañía, por el cual llegaron a acuerdos con los menonitas para la anexión de nuevas tierras a cambio de hacer llegar el ferrocarril hasta Filadelfia, cosa que nunca llegó a suceder.

Precisamente este tren sirvió a Casado S.A. para enriquecerse durante la guerra del Chaco contra Bolivia, ya que fue la vía de penetración al inexplorado territorio. Se usó para abastecer a las tropas Paraguayas en la contienda con la seguridad de que nunca serían atacados por los bolivianos por temor a meter a Argentina -nación de Casado S.A.- en la contienda.

Ante esta situación de aparente progreso y con un país desolado por la guerra, fue llegando gente de todo Paraguay atraída por la posibilidad de un trabajo que en muchos casos significaba la muerte faenando de hacheros en los quebrachales del interior del Chaco, de una madera tan dura y pesada que resulta casi imposible clavar nada en ella.

Esta situación se prolongó hasta finales de los años 70, siguiendo un modelo extractivista de la madera sin repoblar ni tener en cuenta las consecuencias ambientales, y por ende sociales que se desprendían de este sistema, agotando recursos vitales para los habitantes del Chaco a cambio de un trabajo inhumano.

Fue entonces cuando la comunidad Maskoy, en una situación de precariedad laboral absoluta y en emergencia alimentaria y sanitaria, se dedicó a reclamar su derecho a una parcela de 30.000 has de tierra que comprendían los territorios históricos de sus pueblos, para una autogestión comunitaria después de tanto tiempo bajo el mando de la compañía taninera. Seis años duró la negociación hasta que los Maskoy lograron su objetivo. Casado S.A. intentó todas las artimañas posibles para evitar la pérdida de unos terrenos de los cuales los indígenas habían sido desprovistos menos de un siglo atrás y en los que habían trabajado todo ese tiempo, habiendo pagando ya en todo caso su coste con dicho esfuerzo infra remunerado a lo largo de los años.

EL DESEMBARCO DE LA SECTA MOON O LA IGLESIA PARA LA UNIFICACIÓN DEL CRISTIANISMO UNIVERSAL

Durante la década de los noventa la compañía cambió su estrategia comercial de cara a la venta definitiva de la tierra, de la que poco a poco había ido desprendiéndose y lo cual le urgía ante el temor de que el ejemplo Maskoy se extendiese en sus posesiones. Con el hundimiento del precio del tanino, debido a la sintetización del mismo por la industria química, desaparecieron los trabajos de los hacheros –con sus consecuencias económicas para la sacrificada población casadeña, absolutamente dependiente de la fábrica- y comenzó un ciclo de falsas emprendedurías con el objetivo último de revalorizar sus agotadas tierras. Se cultivó arroz y se implementaron proyectos de piscicultura, que sirvieron para crear expectativas, acallar algunas voces y atraer compradores extranjeros.

En el año 2000, llegó el golpe definitivo a Puerto Casado. Desembarcó la Secta Moon, de la que se ha comprobado la vinculación con negocios de producción de armas y lavado de dinero, una organización especuladora mundialmente conocida que se enmascara en una iglesia liderada por el autodenominado “tercer mesías”. El señor Moon promulga entre sus acólitos que vino al mundo a rematar la faena que Cristo dejó sin terminar. Y bajo esa aparente intención de ayudar al prójimo adquirió sin previo aviso a la población -con el pueblo e inmuebles incluidos- las últimas 500.000 has que poseía la firma Argentina. Prometieron trabajo, becas y progreso; y todo aquel que no estuviese de acuerdo con la presencia de los nuevos compradores debía abandonar el pueblo ya que nada les pertenecía.

El pueblo a partir de este momento sufrió -y sufre- una fractura en tres partes: los que no están dispuestos a volver a ser dependientes y siervos de una empresa extranjera en la tierra donde murieron sus abuelos;  los que creen en las promesas de trabajo y bienestar difundidas por los nuevos propietarios al calor de la necesidad de la gente; y los oportunistas que ven en el conflicto una circunstancia perfecta para comprar tierras ante una posible expropiación del gobierno paraguayo. Ante esta situación, en 2005, la mayor parte de la población se organizó en una marcha hasta Asunción para reclamar sus derechos sobre la tierra que habitan y se realizaron ocupaciones de hecho de 35.000 has,  formando una cooperativa para su explotación y reconocimiento de la propiedad.

El proceso está resultando largo y jurídicamente complicado por el poder que tienen los Moon en altos estamentos sociales y políticos del país. Ante las complicaciones que iban surgiendo, el nombre de los explotadores de la tierra comprada a Casado S.A. fue cambiando, siendo en primer lugar La Victoria S.A. -arrendatarios de la secta- y cuyos dirigentes pertenecen al consejo directivo de los Moon, y al que ahora cambian su nombre al de Fundación Paz Global con el que gestionan todas sus actividades en terreno casadeño. También tienen acuerdos con el periódico ABC, de tirada nacional, en el que el periodista Roque Vera se dedica a publicar todo tipo de informaciones falseadas acerca de Puerto Casado, tergiversando a la opinión pública. Además se intenta enmascarar la lucha del pueblo casadeño en una disputa religiosa, por la implicación de los misioneros con la causa, que desde el principio nos comentan que optaron por la dignidad del pueblo, declarándose testigos de los atropellos que se realizan contra los ciudadanos.

En enero de este año 2012 se reconoció la ocupación de hecho que incluye el pueblo de Puerto Casado y las 35.000 has, lo que resulta el paso previo a la titulación de las tierras. La podredumbre llega hasta la corte suprema, donde en una votación anterior acerca de la expropiación de las tierras a los Moon, el voto en contra de la resolución que hizo inconstitucional la propuesta, fue dado por de entonces magistrado José Altamira, el cual es activo de la organización Patria Soñada que está directamente vinculada con Paz Global.

En estos días hemos hablado con todo aquel que ha querido abrirnos sus puertas, a favor y en contra del movimiento. Nos acercamos a la piscicultura –de donde se sacan apenas 150 peces de vez en cuando para una supuesta venta a las colonia menonitas-, y a la huerta ecológica -que no es tan ecológica según nos cuentan sus propios trabajadores- que están implementando a través de Paz Global. Esto aporta un trabajo  sin contrato y mediante el pago irrisorio, tardío y a en ocasiones través de vales canjeables a unas 100 personas. Nuestro objetivo era hablar con los directivos estadounidenses que están de visita estos días, y fueron ellos quienes dieron la orden, sin cruzar palabra con nosotros, de echarnos amablemente de los terrenos municipales donde se asientan.

La Secta Moon está desde hace tiempo detrás de la compra de grandes extensiones de terreno, los cuales coinciden con lugares que son reservas de agua dulce subterráneas, creando falsos emprendimientos económicos con diferentes nombres para justificar su presencia en los países, algo que por ejemplo no funcionó en Brasil de donde fueron expropiados y expulsados.

Nos marchamos de Puerto Casado con la esperanza de que su gente, que nos han recibido con las puertas abiertas y con los que hemos compartido largos ratos de conversación, logren el propósito de poder gestionar sus tierras de una forma independiente, sin comprometer los recursos de las generaciones futuras  y no dejándose llevar por los cantos de sirena que los oportunistas intentarán hacerles llegar para comprarlas y de nuevo encontrarse en la misma situación.

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Una respuesta a Puerto Casado: del tanino a la Secta Moon. Historia de una lucha por la dignidad

  1. Eric Doutreleau dijo:

    Estoy interesado en cualquier información relativa a la instalación de planta de extracción de tanino tiene Puerto Casado en 1889.
    Sir particularmente el ingeniero que dirige Doutreleau Jules.
    gracias de antemano

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