Cuando la única salida es el Aquidabán


Y apareció el viento del sur, el que trae frío y lluvia y que suma más agua a los caminos del Chaco que se vuelven intransitables muchas veces  durante seis meses al año. Cuando esto ocurre, el Aquidabán es el único medio de transporte en el cual uno puede llegar hasta las poblaciones del Alto Paraguay.

Viajar en el Aquidabán entrando el invierno hace que se pueda comprender lo que significa este viejo barco de madera para los habitantes que viven de Concepción hacia arriba. Durante los días pasados llegó a bajar el termómetro hasta los 3º C y a la lluvia cuando le da por aparecer, se hace dueña de todo. Las personas que habitan esta zona vuelven a quedar incomunicadas por tierra siendo el río el único nexo de unión con el resto del país.

Este barco es un verdadero mercado flotante donde puedes comprar variedad de alimentos y otros productos en los puestos situados en su parte baja. Es uno de los pocos barcos que se utilizan para hacer llegar productos de primera necesidad por todas las estancias, pueblos y ciudades hasta Bahía Negra; y además es también el único que transporta pasajeros –sorprendente, viendo la demanda que hay en esta época y la cantidad de barcos que circulan por el río transportando mercancías-, que durante la noche viajan agazapados por todos los rincones del barco, desde la heladora cubierta hasta la ruidosa zona de máquinas, que a pesar del ruido desprende un calor tan agradable que decidimos tomarlo como el lugar donde recostarnos y dormir a ratos, interrumpidos por el ir y venir de las personas que pasan la noche paseando de un lado a otro del barco.

En cada parada, a la hora del día o de la noche que sea, se acercan hasta los muelles decenas de personas que una vez por semana esperan el barco que les traerá la encomienda que viene de Concepción, la visita de algún familiar, material para construir su casa o la mercadería para vender en su comercio. Paradas de una hora o más, donde los mozos encargados de la gestión de la carga se despachan con una naturalidad caótica en la que parece estar bajo todo control y funciona a la perfección, siempre acompañado por el buen humor de la gente paraguaya, la cual no pierde la paciencia ante ningún imprevisto del viaje.

Este será nuestro barco de referencia el tiempo que estemos en el río Paraguay. Cada semana nos subiremos a él para seguir uniendo ciudades, pueblos, estancias y comunidades. Ahora llegamos a Puerto Casado, un pueblo de 6.000 habitantes cuya historia viene resonándonos desde antes de salir de viaje, la de uno de los grandes abusos relacionados con la posesión de la tierra y la desposesión de derechos a sus habitantes.

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2 respuestas a Cuando la única salida es el Aquidabán

  1. Buena nota, yo hice ese viaje hasta Bahía Negra. Es como lo describirte, una aventura. Felicitaciones.

  2. anita dijo:

    Guauauuuu!!! que soltura siento en esa pluma.
    Muchos besos.
    Este fin de semana vamos a “Hacernos el Humor” a TEnerife,
    Nos abrazo.

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